La Última Bocanada

Durante tres años le declare la guerra a mi mejor amigo, fue una batalla encarnizada sin tregua ni cuartel, en un comienzo siempre hubo buena química entre nosotros, nos caímos bien desde el primer momento y fuimos amigos inseparables durante muchos años.

 Como buenos caballeros hicimos un pacto, establecimos reglas y firmamos un contrato por tiempo definido, cada quien podría retirarse en el momento que uno deseara, pero cometí un error; el de no leer la letra pequeña que venia al reverso.

 Aun así y sin rencores de parte mía, compartimos muy buenas temporadas, ya  en parte de la fiesta, te hacia sentir importante y aceptado dentro de un grupo, en momentos de soledad siempre me acompaño, en el trabajo sus palabras eran como un bálsamo milagroso y sobre todo extraño sus cometarios acertados después de una cena.

 Por su carácter y temperamento lo hacían disfrazarse con distintos matices convirtiéndolo en un  portador de un aroma único, criticado por la mayoría pero adorado por otra buena parte, podía convertirse en el amigo del pobre y  a su vez escalar por las opulentas bardas de real linaje.

En lo particular me gustaba mucho convivir con él, por momentos pensé que nunca podríamos separarnos, aún tomando en cuenta la factura que tendría que pagar al final de la juerga, empecé a depender aún mas de su compañía, su presencia era mas frecuente y mas larga su estadía,

 Pero todo lo que mal empieza, mal termina; y después de 25 años de fugaz matrimonio y diez visitas al consejero matrimonial sin mejoría, la relación termino como dicen ahora “por situaciones irreconciliables”, queriéndome despojar  de mi ultima reserva de salud y robándome treinta y cinco pesos semanales opté de una buena vez, sacarlo para siempre de mi vida.

 Fue muy duro en un principio, en ocasiones no podía conciliar el sueño, lo extrañe mucho y pensé en mas de una ocasión regresar a sus platicas de café por las mañanas y a sus excesos los fines de semana, hubo días que estuve muy cerca de buscarlo, pero la tienda de Doña Voluntad la vecina, cerro temprano había tenido inventario.

 Cual preso en mazmorra medieval me percaté que los grilletes ya estaban demasiado viejos y oxidados no tenían suficiente fuerza para detenerme, atravesé el cuartel donde se atrincheraba, nunca me quitó la vista de encima, sudando y con manos temblorosas continúe mi camino, cinco minutos después me di cuenta que había escapado, era libre y me sentí tan bien conmigo mismo, le había ganado la batalla y lo mejor, volví a confiar en mí.

 Ahora lo veo y solo lo saludo de lejos, se que en cualquier momento tratara de envolverme nuevamente, estaré preparado cuando llegue el momento; Ahora han destinado lugares solo para venerarlo, veo a sus fieles seguidores y los entiendo es difícil dejar la doctrina, yo también fui uno de ellos pero no puedo ayudarlos, lo abandonaran cuando ellos así lo decidan, Así funciona esto.

 Fue un romance que empezó en una discoteca de moda y  terminó con mi última bocanada de cigarro solo, en una habitación pequeña a muchos kilómetros de distancia, esa noche apenas comenzaba, juventud y curiosidad rondaban en el aire después llego la tentación me guiño un ojo y yo simplemente…. la saque a  bailar.

P.D

Mi amigo se llamaba Phillip Morris y siempre vistió de botas tipo vaquero se escuda en el lema “El consumo de este producto es nocivo para la salud”   El Marlboro Rojo fue mi favorito, empecé a fumar a las 18 años, según yo nunca me sentí un fumador masivo, al final se convirtió un problema dejarlo, hubo un momento que pensé que me iba a morir con  este hábito, me encontré en la disyuntiva de dejarlo o ya nunca dejar de fumar, cuando voltee a tras ya no había necesidad de continuar con el, las poses de Mauricio Garcés y Clark Glabe ya están enterradas al igual que ellos, los días cuando te sentías “rockstar” están en terapia intensiva como los discos de Ceratti ó de Mateos, ya no me importa si me aceptan, si  te da glamour, se ve chic o este de moda, las presiones siguen siendo presiones y las deudas no se van a pagar  con o sin cigarro, así que opté por darle a mi cuerpo otra oportunidad, la oportunidad de una vida saludable, dedicarme un poco más al deporte, hacer las cosas que me gustan y estaban olvidadas en un baúl viejo abandonado en el sótano de mis recuerdos, y a sonreír un poco más, hacer de una vez por todas las paces con la vida, que no hay porque estar molestos con ella al fin y al cabo fuero decisiones propias que se tomaron en su momento buenas o malas;  ahora disculpen que los dejé pero me están tocando la puerta hoy  es sábado y espero la visita de mi otro amigo el que por su calidad no tiene fronteras, pero esa …esa es otra historia.